De la Terminal 2 al Zócalo y de regreso, con los tiempos que realmente funcionan.
Cuatro horas suenan generosas hasta que restas el trayecto a pie hasta la entrada del metro de la Terminal 2, el viaje al Centro Histórico y el margen que necesitas para volver a pasar seguridad. La ruta de abajo es la versión que ha resistido: salir por el metro, caminar en línea recta hasta el Zócalo, una parada en un puesto de mercado para comer tacos al pastor y volver por el mismo camino con tiempo de sobra.
El tren de ida es la mitad rápida. Desde la Terminal 2 viajas hacia el centro y luego cubres el último tramo a pie por calles que se vuelven más estrechas y concurridas a medida que te acercas al centro. Las tardes de días laborables son el punto débil. Las multitudes de oficina llenan los andenes y las aceras a la misma hora, y el trayecto entre andenes de transbordo es más largo de lo que parece en un mapa. Si tu escala cae en esa franja, elimina la parada para comer y sigue avanzando.
El regreso es más lento, y esa es la parte que la mayoría subestima. El tren de vuelta tarda más que el de ida, y la fila de seguridad del aeropuerto no se preocupa por tu horario. Construye el margen en torno al tramo de regreso, no al de ida. Un plato de tacos al pastor en una barra de mercado vale el desvío cuando el reloj lo permite, y se puede omitir cuando no.
Lo que esta ruta no pretende ser es una visita completa a la ciudad. Es un recorrido cronometrado con un final fijo, y los pequeños fallos son la parte útil: el paseo por el andén, el agobio de la tarde, el tren más lento de vuelta a casa. La próxima vez, las mismas cuatro horas tendrán un plan más ajustado.